RECUERDOS Y REMINICENÇIAS CATALANAS Y ARAGONESAS DE SALONICA A TRAVERSO LA HISTORIA*
por ISAAC R. MOLHO
Dedicado a mi buen amigo el profesor José M. Millás Vallicrosa a la ocasión de su segundo viaje en Jerusalem.
Mientres muchas generaciones, la grande y illustre Comunidad Judía de Salonica, capitala de la Macedonia, serca de Pella la ciudad de naçimiento de Alexandro el Grande – fué considerada, la reyna del mundo Sefaradí y la Jerusalem de los Balkanes.
Es en sus faldas y dientro de sus murayyas que desde la más lonjana antiguedad, mucho antes de la era cristiana, se podieron fixar elementos y agglomeraciones judías, veniendo de las costas de Eretz Israel o del Egypto, espandiendo el culto del Dios Alto (El Elyón de la Biblia y Theos Hypsistos de las inscriptiones greigas) o sea el Monotheismo1.
En esta Citadela de Israel de la Diasporá, se abrigaron judiós de origen greiga-romana, provençala, germanica-hungareza, apuliana, siciliana, veneziana, etc, formando una superba mosaica y provocando la admiración de muchos viajadores y historianos2.
Es en Salonica, que el Sefaradismo brilló, con la mas biva esplandor, mientres una perioda bastante lunga de cinco siglos, echando sus últimos rayos y reflectos, hasta nuestros días, fin la conquesta de esta ciudad por las barbaras armadas nazistas, que quemaron y tajaron, en los Crematorios y campos de lavoros forçados, de Polonia, serca 50.000 victimas judías de Salonica, hombres y mujeres, viejos y pequenios, sin ninguna piadad.
En el buen viejo tiempo, en los primos anios de nuestro siglo, vivían y lograban en Salonica, la ciudad judía por excelencia, del viejo Imperio Ottomano, más de 75.000 judiós, que hazían la embidia de todos y formaban la mayoridad de la población.

Viajadores espanioles como el Senador Dr. Angel Pulido3, y otros fueron surprendidos de fayar ayá, un centro espiritual y economico de importancia, haziendo la admiración del mundo entero, por la nobleza de su caracter, el ayre aristocratico de sus hijos y hijas, verdaderos hidalgos, que respiraban altigueza, libertad, autonomia, normalidad, en todas las classas del pueblo: obreros y patrones, borgezes y proletarios, gente culta y ignorantes.
Por las calles y en las escuelas, en el puerto y en los talleres, a la synagoga y en el marcado, en los hogares y en las ferias y plaças publicas, en los clubes y en las tavernas, en los bazares y en los cafés, toda, toda la atmosfera y el ambiente de la ciudad, todo por todo, respiraban Espania y Lusitania.
Es en la lengua de Cervantes, en la habla de Don Quixote y Sancho Pança, que se apregonaba, «El Pan de Espania», que todos los pequenios, sobre todo, coríamos comprar y arrevatar. De mezimo hazian las mujeres cuando yamaban por las ventanas, a los fruteros, que escuro el mundo, gritaban: «Dolmás para dulce con rayer barrabar»4.
Los chiquitos en los cortijos o ande la mestra jugaban inocentemente: «A los cuescos», «a la fuyca», «a los sarates», «a la cuedra», «a los dados», «a la papa çiega», «al estampo», «a las cacharetas», etc., como si aynda se topaban en las aldeas y cuarteles de Granada, Valencia, Castilia, Catalunia o Aragón.
Las ninias jovenas, las muchachas, mossas sin cazar, los ojos fixados sobre el bastidor, recamando el achugar, con hilos torçidos y briles, o espartiendo el cucuyo, para meterlo en ballas para la exportación, o apartando las hojas de este tabaco tan aromatico y buchcado de Macedonia, junjuleaban y cantaban como los pacharós, las cantigas de amor de los viejos trobadores, las tan lindas y melodiosas romances, de la madre Espania.
Las patronas de casa y las mujeres alechaderas y criaderas, cunaban y enduermeçían a los recién nacidos y a los chiquitos, al son de estos cantes, o en contando a los más grandes, rodeados envierno alado el fogarrero de covre reluçiente, tantas consejicas sabrozas empeçando «Era en buenos de un rey y de una reyna…».
Los vendedores de gazetas y periodicos gritaban y apregonaban por toda la ciudad: La Epoca, El Avenir, La Nación, El Liberal, El Pueblo, El Tiempo, La Revista Popular, El Imparcial, escritos en el idioma Judeo-Espaniol, que yaman ladino, en caracteres de Rashí o de Merubá.
Sobre todos los escalones de la grande pyramida sociala, de la Comunidad de Salonica, brillavan los costumbres de muchas provençias de Espania, con todos sus viejos y antiguos caracteres propios, sus artes culinarios, sus adornos y vestimentas. Los propios typos y las lindas figuras, que duvo pintar El Greco, apareçían de todas las partes, apercantando a todos los estranjeros.
En medio de esta grande variedad de elementos, que en nuestros días habían ya fusionado en un typo Sefaradí, sui generis, se conservó malgrado todo, un fondo de tradiciones specificas que debían atraer la atención de todos los amigos de la historia y del folklore.
En este pequenio trabajo de erudición, me limitaré a signalar en curto, algunas reminicençias Catalanas y Aragonesas de Salonica, a traverso la historia.
En Salonica se conservó al lado de muchos términos catalanos del Judeo-Espaniol talos que: Calía, falduquera, malgrad, emplastar o el empleo de la f por dizir, Figo, Fijo, Fija, Fijón, Fazer, Farina, Formiga, Fermoza, etc. – hasta los últimos días de la deperdición de la prestigioza comunidad Judía, dos Kehiloth o Templos de los Catalanes, que fueron la prea de las flamas en el grande y temerozo incendio de 1917, juntos con los templos de Aragón, Provençia, Italia, Pulia y otros.
Estos dos templos Catalán Yashán y Catalán Hadash, el Viejo y el Nuevo, tuvieron un pasado. Los primos contactos entre Catalunia y Salonica, datan de la Edad Media, de los tiempos de Roger de Luria y Rocaforte, cuando los Almogaveres venieron en Grecia, después de aver arrestado la invasión de los turcos Seldjucides, en Asia Minor, y formaron el ducato de Atena, en el 1311. Verso el 1307, la Companía Catalana, compuesta de unos cuantos miles de soldados y irregolares, famozos guerreros, vestidos con grande simplicitá con cueros, ma armados de los pies a la cabeça, con lanças, cuchíos y espadas, se ronjaron a l'assalto de las murayas de la vieja ciudad de Salonica, a los gritos de «Aragón! Aragón!» Uzados a la vida militara, andando siempre sobre montes y bosques, y pasando muchas vezes sin comer, dos días enteros, despojaron sus intornos y particolarmente los monasterios del Monte Athos, non lonje de la grande metropole del Egeo5.
Los Judiós de Catalunia, que en la epoca de Jaime I, estaban ya unidos en un grande reynado, con Aragón, Valencia y el Sud de la Francia, y habían alcançado posiciones embidiadas en el Comercio, la Industria, y las ciencias, particolarmente la medquería (medicina), ayudaron grandemente al desvelopamiento de las relaciones comercialas con todos los puertos del Mediterraneo6.
En séguita a las persecuciones, de orden religiozo y economico que sontrayeron las matasinas del 1391, diversos judiós que estaban decididos a quedar en las faldas de la synagoga y a non abraçar el cristianismo, se veeron en el obligo, de tomar la vara del judió errante en la mano, y andar en tierras mas hospitalieras. Es ansí que eyos se esparzieron en las partes del Levante.
Sin dubio los judiós de Catalunia venieron entonces topar abrigo en Salonica también, ande floricían el comercio y las ciencias. Eyos con los judiós de Provençia, expulsados con anterioridad, se estabilicieron dunque en Salonica, yamada en aquella epoca la Atena segunda». Ansí eyos fueron los precursores y pioneres que indicaron y precedieron a los judiós de Espania y de Portugal, a la fines del siglo quinze, mostrándoles el lugar de la salvación7.
Bacho la podestanía del Padishah y Sultán del Imperio Ottomano, que había ocupado Salonica a partir del 1430, los judiós nuevos venidos empeçaron a organizarçen en congregaciones apartadas, tuviendo cada una, sus propios rabinos y Marbitsé Torá, sus propios tribunales, sepulteros, etc. En los templos distinctos, cada uno conservava el rito y la liturgia de sus avuelos y que estaba usado a emplear en lo pasado, en su ciudad natal.
Era natural que los expulsados topaban el menester de velar a sus propios entereses, a sus propios parientes y conciudadinos. Las mezmas sufrienças, el desespero y las peregrinaciones, despertaron en eyos un sentimiento de conservación y solidaredad más accentuado. Seguramente, la mezma habla a la quala estaban acostumbrados, los asercó más mucho unos a los otros. El originario de Castilia, forçadamente, topaba más gusto a ajuntarse con los suyos, y de mezmo era por el Catalán o Aragonés.
Al principio del siglo dies y seis, ya habían en Salonica, siete y diez Kehiloth, estando en la cuenta la de Catalán y la de Aragón8.

En los tiempos pasados, de la época de Rabí Izhac Bar Sheshet, mitad del siglo xv, ya era espandido que los Judiós de Aragon non estaban bien versados en questiones de Ley, mientras que los de Barcelona, donde la atmosfera era más culta, eran considerados más cumplidos como Zuriel y Bezalel, al dupio punto de vista material y intellectual9.
Haziendo un curto historico, sobre la origine de la instalación de los judiós de Salonica y la organización de las Kehiloth, un moderno historiador, Baruh Ben Yaacob, aparteniendo él propio al Kahal Catalán de Salonica, celebra a los Catalunianos en estos términos:
«Una de las preciozas perlas que trucheron nuestros padres del exilo de Catalunia, es este ritual antiguo de oraçiones por Rosh Hashana y Kippur (Capo del anio y día del Gran Pardón), nombrado Mahzor Barcelona «Minhag Catalunia».
«En los primos tiempos de la expulsión se mlescaron sus uzos unos con otros asta boltarsen poco a poco, quazi todos a ua mezma regla de oraçión, dicha versión Sefaradita, a la excepción de muy pocos, que no demudaron su viejo uzo.»
«Entre estos ultimos figura también el Kahal Kadosh Guerush Catalán, de nuestra ciudad Salonica, los cualos conservaron el uzo de sus padres a hazer las oraciones de Rosh Hashana y Kippur, según el antiguo Mahzor traydo con eyos de Catalunia.»
«Los judiós originarios de Catalunia se distinguían de sus coreligionarios del resto de la Espania, por sus fineza y agudeza de espiritu. Eyos los judiós de Catalunia fueron los primeros que se atrivieron a paçar la mar y venir instalarcen en Oriente.»
«Eyos immigraron entonces (en el 1391) a las orías las más lejanas del Mediterraneo y arribaron hasta la Macedonia»10.
De las pocas informaciones enregistradas por aqá y ayá, en los godros infolios de las Consultaciones rabinicas, pareçe resalir, que antes del exilo de 1492, ya se hizo remarcar en Salonica, Rabbí Samuel Franco uno de los grandes cabalistas, que Rabbi Yaacob Ben Habib, intitula «El Capo de los pastores, el viejo y respectable sabio cumplido el honorado Rab»11.
Seendo poco numerosos, antes de la fin del xv siglo, los Catalanes fueron dirigidos, en Salonica, por un hijo del famozo capo de la congregación tudesca, Rabbi Simeón Ashkenazí, celebre autor del recolio de legendas, Yalkut Shimeoní, y conocido soto el nombre de Rabbí Eliezer Hashimeoní.
Rabbi Eliezer, fallecido en Salonica, en el 1530, fué un capo espiritual energico. Al parecer, el exerçó sus funciones sea en el Kahal Kadosh Catalán, como en el Kahal Kadosh Ashkenaz, y en favor del primo, él tuvo el cuydado de hazer imprimar en Salonica, el Mahzor de Catalunia, del 1527 (oy una raredad bibliografica, del reyno de Solimán el Magnifico), editado por el joven Moché Soncino, en la casa del ministro Don Abraham Sheneor.

A toda vía, mientres su ministerio, grandes diferençias crecieron entre él y sus ovejas. Por aplaynarlas se tuvo menester la intervención del Gran Rabino de Constantinopla, Rabbí Moché Capsali. Este último sentenció que Rabbí Eliezer Hashimeoní, non tenía el derecho de juzgar ningún divorcio, sin la assistencia de Rabbi Yehudá Ben Benveniste, hijo del tan afamado pioso Presidente, Don Abraham Ben Benveniste, nacido y crescido en cortes realas, posesor en Salonica de una de las más ricas colecciones de obras manuscritas, de valientes caligrafos12.
Al lado la tomba de Rabbí Eliezer Hashimeoní, en el viejo cimețerio de Salonica, cumplidamente destruído mientres la ocupación nazista, yazían los restos mortales, del sabio y distinguido médico, Rabbi Salomón hijo de Samuel Caballier (indicando al pareçer, una origín catalana)12, muerto él también en el 1530, y uno de los mejores coleguas de Hashimeoní13.
Como capos del Kahal Kadosh Catalán, se conocen Rabbi Hasday Crescas Sides y Rabbi Haim Obadiá, de Bossal, en la casa del cual los miembros de la congregación se ajuntaban por hazer sus oraciones y tenían reuniones de interés publico14.
Como en lo pasado, en el tiempo de Haim Obadiá, también, los conflictos entre el capo espiritual y los fideles, se agravaron hasta el grado que algunos se apartaron de la congregación y se fueron en otro Kahal15. Entre las familias que hazían parte de la congregación Catalana se encontran como reminicençias de estos tiempos lonjanos una o dos familias de pura esencia tudesca: la familia Allemán y quesás también la familia Mendel o Mandil16. La familia Allemán, gozaba, como ya es bien savido, en Turquia, de varios privilegios que les acordaron los Sultanes, por servicios preciosos rendidos al estado, mientres las campanias de las armadas ottomanas, a la conquesta de la Evropa17.
Los judiós que venieron de Aragón también guardaron hasta nuestros días sus propio ritual, según el uzo de las Kehiloth Hakódesh, que antes estaban en el Reynado de Aragón. Este Mahzor fué imprimido en Salonica, en el 1529, dos anios más tarde de aquel de Catalunia, por el joven Guershón Soncino, con mucho gusto y buen arte.
A punto de vista liturgico, los dos Mahzorim (Rituales), de Barcelona y Aragón, non se desferencian mucho. El de Catalán es más voluminozo, tuviendo apartadas las oraçiones del primo y segundo día de Rosh Hashaná. Contrariamente a algunas afirmaciones, la oración de Kal Nidré, que se recita en la nochada de Kippur, ya figura en los dos Mahzorim18.
Dichimos arriba que los judiós de Aragón eran considerados como manco atados al Judaismo y seendo poco versados en la Ley, del tiempo de Rabbi Izhac Bar Shéshet, que se quechaba sobre sus cuento, por lo que en la fiesta de Purim, uzaban a meldar la Meguilá de Esther, a las mujeres, non en el texto original hebraico, ma en treslado19. En Kippur también la oraçión del Muçaf, que ordinariamente es recitada en doble, una, a boz bacha, entre los lavios, y pués a boz alta, por el Hazán (oficiante) sólo, era recitada por los aragoneses, una sola vez, todos juntos con el Hazán y a boz alta solamente, visto que eyos non sabían meldar y oraçionar sin el ayudo del Hazán20.
En el Kahal de Catalán y quesás en el Kahal de Aragón, algunas oraciones y Piyutim, eran entencionalmente, recitados en treslados del Hebreo o Arameano, como del resto en todas las otras Kehiloth de Salonica. En el Mahzor Catalán de Yom Kippur, figura un treslado en español: «Dormidos de coraçón que va ser de vosotros», un piyut de Rabbi Abraham (Ibn) Ezra21.
El Kahal de Aragón tuvo como capo espiritual de la congregación, un exegeta de valor, el distinguido Rabbí Meir Arama – hijo del filosofo aragonés, Rabbí Izhac Arama, autor de la obra Akedath Izhac – pensador él mezmo y poeta, enterrado en Salonica en el 152222. Su colaborador en Aragón fué Rabbí Samuel Ibn Shoeb, él también de una familia de letrados afamada. Más después fueron Jacob Sarfatí y su hijo Yehuda, que ocuparon el posto de Marbitz Torá, de Aragón23. En las ultimas generaciones fué la familia de Gattegno, que se topó a la cabessera de este Kahal. Uno de sus miembros comentó el Mahzor de Aragón, estampado en Salonica en el 180924.
La feria de Aragón y otros recuerdos de esta provincia, de la Corona de Espania, quedaron bien marcados en la memoria de los judiós de Salonica y del Oriente. En nuestros días aynda se cantaba la romança «Mi padre era de Francia y mi madre de Aragón».
En los anales de la Comunidad de Salonica, quedó gravado un evenimiento de importança, atado con el nombre del espeçiero Abraham Catalán. Delantre la droguería de este senior, fué injuriado el afamado rabino, Rabbi Yoçef Ben Lev, por un miembro de la familia Baruh, de origen catalana, afermador de la pecha del Capán25, del Governo turco, hombre de natura violente y tyrano, que espandía la terror, a su deredor26.
Ben Lev, abía condanado a este Baruh, en su tribunal rabinico, por ciertos abuzos; ma este bacho plutocrato, ofençó al presidente del tribunal en emplastándole una bofetada, en medio la calle. Levantando sus ojos a los cielos y razgando sus vestidos, Rabbi Yoçef Ben Lev, echó un grito de imprecación, que indignó a todo el vicindado del quartel.
En la noche siguiente, el 13 julio, un incendio se declaró en la botiga de Abraham Catalán, que devastó los quarteles judiós y la ciudad de Salonica, se transformó en grande parte en una ciudad de cinizas.
Es en esta lamentable nochada, que al lado de la synagogas, academías y las bibliotecas las más ricas, con todos sus trezoros de rolos sacrados, manuscritos y libros raros, que fueron la prea de las flamas, dos cientos de vidas humanas, fueron victimas de la violencia del fuego, que echó la desolación y la tristeza entre toda la población27.
Testimonio oculario de este castigerio divino, un poeta de talento Rabbi Biniamín bar Meir Halevy, Ashkenazí, capo de la congregación tudesca, relató en admirables strofas, la desgraçia que se abatió, sobre la grande metropole de Israel, en una elegía celebre, inserada en el Mahzor Ashkenaz estampado en Salonica, por sus cuydos.
«Es de eya que manaba el enseniamiento de la Ley, de qualsequier ciencia y de todo estudio. Todos son maestros de arithmetica, geometria, filosofia, logica y theosofia. Eruditas como Galiennus, padre de la medqueria, y expertos como Ibn Sina»28.
Un cierto tiempo, el celebre filosofo y humanista rabino y escribidor en Romance, Rabbí Moshé Almosnino, hijo de Rabbí Baruh, fué capo del Kahal Kadosh Catalán, que su padre avia refraguado después del incendio del 1545. (Rabbí Baruh Almosnino, era originario de Catalunia, mientres que sus avuelos eran de Aragón29.)
Es en estos tiempos que el Kahal Kadosh Catalán, se divisó en dos: Yashán y Hadash, Viejo y Nuevo, todo en guadrando el mezmo ritual, con pequenias differencias.
Los hermanos Rafael y David Shalem moradores de Jerusalem, ma originarios de Salonica y aparteniendo a los Vehidim (miembros), del Kahal Kadosh Catalán Yashán, oyeron de sus senior padre Abraham Shalem, la seguente tradición:
Las familias de la Congregación de Catalán Yashán de Salonica, somos descendientes de los moradores de Nov la ciudad sacerdotala (de la provincia de Biniamín), que se estabilieron en Catalunia en la antiguedad. Por esta fecha, non uzamos en nuestro templo hazer nunca, en el intervalo de nuestras oraçiones de Shemoné Esré y del Muçaf, el nessiuth kapayim de Bircat Cohanim, sea, la levantadura de manos, y benedicción sacerdotala, visto que según la tradición religiosa ningún Cohén, bendice a otro Cohén.
Las Congregaciones judías de Salonica, guardaron también apelativos immemoriales, para reconosercen entre eyos. Los catalanes, por enjemplo, se yamaban del «Figo» en cutí o del «Figo» loco, los primos del Catalán Yashán, los segundos del Catalán Hadash. A la familia Saltiel de Catalán Hadash, que eran biondos y furiosos, los yamaban «del figo loco». Los de Aragón, donde la familia de Gattegno ocupaban un lugar de honor, se yamaban del «Gato». A mi humilde pareçer estos apelativos, representarían emblemas antiguos espanioles que se conservaron hasta nuestros días, en el curioso folklore de los Judiós de Salonica.
Rehavia – Jerusalem, 11 de novembre 1951.
* Reproducimos exactamente este artículo en judeo-español que nos ha enviado
el profesor Isaac B. Molho, correspondiente de nuestra Real Academia en Jerusalen.
1. Sobre el culto del Theos Hypsistos ver lo qué tengo publicado en Mizrah Oumaarav. Jerusalem, 1920, vol. II, num. 4, con su bibliografía. Israel-Cairo, 1999, número 16, y L'Aurore, Cairo, 1940, núm. 436-7, N. S.
2. Les Orientales de Nicolas de Nicolay Anversa 1546, de Samuel Usque, Ferrara, 5213. Consolacam as tribulacoens de Israel. Mahzor Ashkenaz. Elegia de Rabbi Biniamin Halevy Ashkenazi. Las observaciones de Bebon, París, 1555, etc.
3. Españoles sin Patria. Madrid, 1905.
4. Calabaça blanca, que después de ser escaldada se deve rallar para poder preparar un sabrozo dulce. Primero y prostero biervos turcos, barrabar significa juntos.
5. Encyclopedia Italiana: Almogaveri, Catalogna – Histoire de Salonique par A. Grohmann, en Almanach National Salonique 1911 Histoire des Juifs de Salonique, Joseph Nehama, vol. I, Salonique, 193…
6. Tolédoth Hayehudim Bisefarad Hanotserith Ishac Baer, Tel Aviv, 1945- Mahzor Catalán, Baruh Ben Yaacob. Salonique, 1929.
7. Idem Mahzor Catalán.
8. Or Hameir Jerusalem 1950, mi contribuçión sobre Kehilat Salonique tahat shilton Turquia aharé haguerush.
9. Consultaçiones Izhac Ben Sheshet, núm. 369.
10. Mahzor Catalán. Introducción de Baruh Ben Yaacob.
11. Consultaciones Samuel de Medina, núm. 40, Joré Déa.
12. Ibid. núm. 42, Cf. también S. Açaf en Sinai 1987, Michtabim meeeth guedole Saloniki.
13. Histoire des Israélites de Salonique, Dr. J Emmanuel, Thomas, 1936.
14. Ibid. y Consultaciones Samuel de Medina, Joré Déa, núm. 89.
15. Ben Zimra, núm. 292.
16. Hist. Israélites, Salonique Emmanuel.
17. Korot Hayehudim Beturquia, Salomon A. Rozanès, Vol. II, Sofia 1998, Firmán des Allmans facsimilé.
18. En tiempo de los Gaonim, non todos estaban de acuerdo por recitar la oración de Kal Nidré: Contrariamente al uzo del Mahzor de Provencia de non recitar el Kal Nidré, los de Catalán y Aragón, la recitaban. Cf. particolarmente en Sefarad núm. 1 1942, José M. Millás Vallicrosa, Un Malzor Aragonés, pág. 98.
19. Consultaciones Izhac Ben Shéshet, núm. 388, que menciona yero de treslado del biervo Peradim hebraico por potros en lugar de mulas visto que potros significa un caballo pequenio.
20. Ibid. num. 87.
21. Veer Mahzor Catalán editado por Baruh Ben Yaacob, Salonica 1929.
22. Hist. Is. Salonique, Emmanuel.
23. Ibid.
24. Mahzor Aragón Salonica 1804.
25. Biervo turco que significa peso. Al tiempo pesaban los sacos de cereales; farina, pimienta, fijones, etc., con la Romana a mano.
26. Revue des Etudes Juives, núm. 111. La famille Juive des Hamon. Henri Gross.
27. Revue Franco Macédonienne, Salonique 1917, Salonique Ville des Cendres, L. M.
28. Mahzor Askenaz Edición Biniamin bar Meir Halevy.
29. Moshé Almosuino separatum de Sinai Jerusalem 1943 por Isaac R. Molho.
